Perdido en Anaga, en el recóndito caserío de Chinamada, podemos
encontrar un local donde degustar uno de los grandes (aunque sencillos)
placeres culinarios del noroeste de la isla de Tenerife: comerse un puchero y un
escaldón en un día frío.
Para llegar a tan ricas viandas hay que adentrarse en los barrancos de
Anaga y pasar el pueblo de las Carboneras hasta llegar a la iglesia y
plaza del caserío de Chinamada. A unos pocos metros, se encuentra el
Restaurante La Cueva. Sin duda un paseo por una de las zonas más bonitas y vírgenes de la isla que va a tener premio.
Allí encontraremos un local sencillo,
acogedor y con decoración rústica, que tiene su encanto. El servicio es
rápido y muy amable, te recibe siempre con una sonrisa y es bueno
aconsejando. La carta ofrece, con precios muy razonables, comida casera
canaria cocinada con cariño: carne fiesta, garbanzas, sopas, potajes,
pulpo, papas arrugadas, queso y, sobre todo, el famoso escaldón, si no el mejor, uno de los mejores de la isla. Acompañen este delicioso plato (medio para 2 personas está bien) con un puchero canario y algún entrante y tienen ante sí una comida redonda para un día de excursión.
Eso sí, ojo con llegar muy tarde, que hacer el paseo para descubrir que
se nos han adelantado y no queda nada en los calderos puede ser
terrible. Si están llegando de caminata y se les hace tarde, merece la
pena hacer una llamada y reservar una mesa y condumio.
En definitiva, un valor seguro en el interior del bello Macizo de Anaga
donde disfrutar de rica comida canaria hecha con fundamento.
Para terminar, el
Restaurante La Cueva ofrece también unos deliciosos postres caseros servidos con cariño: quesillo (con miel de palma y almendras picadas), mousse de gofio o tarta de café y galletas, perfectos, con un buen café cremoso, para terminar una buena comida.